Praga
Praga evoluciona de cafetería boutique a café–restaurante urbano.
Un espacio pensado para acompañar el ritmo de la ciudad y a quienes la habitan. Aquí el café convive con la gastronomía, las conversaciones y los encuentros cotidianos. No es un lugar de paso, es un espacio para quedarse.
Praga entiende el consumo como experiencia compartida y el espacio como su principal valor.
PROCESO DE REFRESH DE MARCA
El refresh de Praga no buscó reinventar la marca, sino ordenarla, elevarla y hacerla más coherente con su escala y contexto actual.
El objetivo fue claro: transformar una cafetería boutique en un café–restaurante capaz de sostener comunidad, eventos y permanencia, sin perder identidad.
4 PASOS HACIA EL SISTEMA FINAL
Lectura del contexto
Antes de tomar cualquier decisión de marca, analizamos el entorno real de Praga. Ubicación, flujo urbano, movimiento constante, público diverso y horarios extendidos. Praga ya no operaba como una cafetería pequeña, sino como un espacio de encuentro con múltiples usos.
La marca necesitaba responder a ese crecimiento sin fragmentarse ni perder claridad.
Construcción del concepto
A partir de esa lectura, redefinimos el rol de Praga. El café dejó de ser el único eje narrativo para convertirse en parte de una experiencia más amplia.
El concepto se ordena como espacio sensorial de comunidad:
un lugar donde café, cocina y bebidas acompañan conversaciones, trabajo, reuniones y eventos cotidianos. El espacio se convierte en el verdadero protagonista.
Traducción a identidad
El concepto se tradujo en ajustes claros de lenguaje, tono y narrativa visual. Se eliminan discursos técnicos y clichés del rubro cafetero. La marca empieza a hablar desde el espacio, el tiempo compartido y la experiencia urbana. Praga mantiene su identidad gráfica base, pero eleva su expresión hacia un lenguaje más contemporáneo y sofisticado.
Sistema vivo
El refresh de Praga se diseñó para funcionar en operación real.
Cartas, zonas del local, eventos y comunicación responden a distintos momentos del día y tipos de comunidad. La marca no se presenta como un concepto cerrado, sino como un espacio activo que se adapta a quienes lo habitan. Praga es una marca pensada para sostener permanencia, no solo consumo.
